Defendía el porno y la industria sexual

Yo solía defender el porno y la industria sexual, cambié de opinión al trabajar en un prostíbulo.

Artículo original: https://fightthenewdrug.org/brothel-receptionist-porn-and-prostitution-are-inextricable/?fbclid=IwAR1eDlfzRjhjI_PTCOsyBRR9wsmMYHkPtOcv7phuI5WbzxwSqjEFLtWT-5M 

Traducción: María Arenas Bardisa
Colaboración: Maite Sorolla.
Publicado en Traductoras por la Abolición 

ADVERTENCIA:
Este artículo contiene descripciones de escenas pornográficas y contenido sexual explícito. Muchas personas que contactan con Fight the New Drug, lo hacen para compartir su historia personal y las consecuencias que el porno ha tenido sobre su vida o la de algún ser querido. Consideramos que estos relatos son muy valiosos porque, si bien la ciencia y la investigación son herramientas poderosas, las historias personales parecen ilustrar perfectamente cuáles son las secuelas que la pornografía va dejando sobre las vidas que toca.



Es fácil creer algo si no lo has visto con tus propios ojos.

Antes de trabajar en este lugar, defendía el porno y la industria del sexo. Pensaba que no había nada malsano en ver a gente desnuda teniendo sexo para excitarte. Esto cambió cuando pude ver por mí misma el nivel de degradación, explotación y abuso con el que los puteros se excitaban. También creía que vender sexo era una oportunidad laboral legítima para aquellas mujeres que lo escogiesen.

Durante los dos años en los que trabaje allí, creo que no conocí a ninguna mujer que lo hiciese por que verdaderamente quisiera. Era más bien su último recurso, lo hacía porque no tenía otra opción.
Los prostituidores que entraban en el prostíbulo querían exactamente lo mismo que habían visto en el porno y me venían con quejas si no lo conseguían. Querían “la fantasía”, así es como lo describían.


Los prostituidores buscaban únicamente la experiencia del porno en la vida real.

Los prostituidores, esperaban de ellas el mismo aspecto físico que veían en las actrices porno, quienes parecían niñas. Las actrices de este tipo de porno aparentaban unos 14 años, tenían el pelo largo, rubio y liso, pechos grandes y falsos, y nada de vello púbico. Los prostituidores se quejaban de que las mujeres fuesen demasiado mayores, aunque la más mayor tenía alrededor de 25 años. Los hombres me decían que estaban gordas y que la calidad no era lo suficientemente buena, como si fuesen pedazos de carne.

Me di cuenta de que los hombres que consumen pornografía ven a las mujeres de esta forma, piensan en ellas como en pedazos de carne que existen exclusivamente para su placer sexual. Para ellos, parece que las mujeres no sean seres humanos, y así es como me sentía yo cuando tenía parejas con el hábito de ver porno. Si soy sincera, no tengo con quién compararles, pero lo cierto es que la situación está empeorando por la proliferación y el fácil acceso a la pornografía online gratuita.

Los hombres demandaban las prácticas sexuales del porno a las mujeres del prostíbulo. En esa época, caí en la cuenta de que mis parejas también obtenían sus expectativas sexuales del porno.

En cada turno, había uno o más incidentes de agresión, violencia o trato vejatorio por parte de los hombres. Ellos esperaban obtener sexo anal, querían eyacular en la cara de la mujer y había quejas por tirones de pelo, agresiones verbales, mordiscos, por retirarse el condón sin permiso y porque exigían sexo sin condón. Yo nunca vi condones en el porno. El porno se ha convertido en la educación sexual de muchos, y los puteros lo admiten sin ningún reparo.


No podemos ignorar el impacto que el porno tiene en sus consumidores.

Ahora mismo estoy soltera y no quiero estar con alguien que vea porno. Estar soltera es mucho mejor que eso. En el pasado todas mis parejas fueron consumidores de porno y me hacían peticiones sexuales desagradables y denigrantes.

Este problema está empeorando progresivamente, aunque en los 90, antes del porno online, el impacto del porno sobre los hombres era evidente. Yo podía detectar que veían porno a pesar de estar conmigo, lo cual suprime el deseo, es bastante desmoralizante y además daña la relación. El porno merma la confianza en la pareja, te hace sentir indeseada e inadecuada.

Jóvenes que deberían estar llenos de vigor y que no son capaces de mantener una erección en según qué situaciones sexuales. Aparentemente les falta la espontaneidad y las ganas de divertirse en la cama. Ya no les gusta besar y algunos ni siquiera conocen los preliminares básicos ni saben cómo crear intimidad. Hemos alcanzado un punto crítico y ojalá los consumidores de porno pudieran analizarse y darse cuenta de las consecuencias negativas que el porno tiene sobre las relaciones y sobre su propia salud sexual. –Jacqueline.


La prostitución y el porno están interrelacionadas.

Como expone este informe de la ONG: Slavery No More: “La pornografía es el tipo de prostitución más ensalzada que existe. Se trata una industria multimillonaria”. La investigación demuestra que el 39% de quienes consumieron prostitución “tenían el hábito de ver pornografía” y “representar lo que veían en la pornografía con las mujeres en situación de prostitución”.

Conforme a esta investigación, “Del 46 al 48% de los entrevistados compraron sexo para obtener prácticas sexuales que no habían pedido a sus parejas porque les resultaba incómodo, o que sus parejas habían rechazado. Las prácticas más citadas fueron el sexo anal (27%), seguido de sexo oral (7%). Otros actos mencionados fueron el sexo en grupo, el uso de juguetes sexuales, el sadomasoquismo, la dominación y otros fetiches”.

¿Qué es lo que piden a las mujeres en situación de prostitución? Citamos esta respuesta obtenida durante el estudio mencionado: “Quiero pagar a alguien para que haga algo que una persona normal no haría. Mearle encima o hacerle algo degradante que no le haría a mi novia” y “Cualquier cosa que no puedas conseguir de tu novia o mujer, lo puedes conseguir de una prostituta”.

La prostitución es una manera de conseguir lo que la pornografía promete. Para algunos consumidores, en su mayoría hombres, la pornografía y la prostitución son exactamente lo mismo. El 49% de los hombres declaraba que para ellos las mujeres de la pornografía son prostitutas. Aparentemente, la prostitución es tan solo una de las maneras en las que un consumidor puede lograr representar los actos sexuales que ve en la pornografía.

Podemos ser mejores personas si de una vez por todas dejamos de ver a las personas como a productos, si acabamos con la demanda de explotación sexual aquí y ahora.





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