Articles by "Nacional"

“El equipo no estaba preparado para tratar con mujeres que ya están sufridas”

Ana María Iborra Asencio

Cuando entrevisto a Juliana López (nombre ficticio) estaba recuperando las ganas de vivir tras una oscura temporada. Juliana López es una mujer brasileña, superviviente de violencia de género y prostitución. Decidió hablar conmigo para denunciar públicamente los malos tratos que sufrieron ella y otras compañeras en el Centro de la Mujer LA DAMA en Elche; un lugar en el que se supone que se acoge a víctimas de violencia de género con la intención de ofrecerles protección de la violencia y atención a sus necesidades. En esta entrevista nos relata su historia de revictimización.


Un país que no da oportunidades


Juliana López vino desde Brasil con sus dos hijas en busca de una oportunidad y también para que ellas pudieran conocer a su padre, un hombre español que, como muchos, demostró que no quería ejercer la paternidad que le correspondía. Con ningún apoyo por esa parte, y sin forma de poder obtener ingresos, tuvo que recurrir a la prostitución: “Yo he buscado trabajo de todo y en todas partes, pero en España, si eres una mujer negra solo te quieren para prostituta”.


Juliana López nos deja claro cuál es su experiencia de la prostitución: “Hay cosas horribles que se pasan dentro de una casa. No es solo sexo, pasan cosas peores, cosas terribles que una mujer tiene que hacer. La gente se piensa que es placer y dinero. Vosotras no tenéis ni idea de lo que ellos quieren, de lo que ellos piden y de las cosas que tenemos que hacer”. Los ingresos que obtenía mientras estaba prostituida estaban, lógicamente, muy lejos de sacarla de la precariedad.

Las consecuencias de la pandemia


En el contexto de la prostitución, Juliana López conoció al hombre que se convertiría en su prostituidor y en su maltratador. La pandemia del COVID llegó, su situación se volvió todavía más precaria y su nueva pareja se presentó como su salvador: “Me ofreció su casa, me dijo que dejara la prostitución, que trajera a mi hija a su casa... Yo puse mi esperanza en él y me volví totalmente dependiente de él porque no tenía trabajo. No tenía nada. Ya había vendido todo lo que me quedaba: anillos, collar, teléfono, ordenador… Me volví un juguete en sus manos para que él hiciera lo que quisiera”.

En el momento en que Juliana López estuvo en una situación de total dependencia de él, los malos tratos y las agresiones aumentaron:

“Teníamos una orden de alejamiento previa compartida. Era compartida porque, en una ocasión en la que él me estaba pegando, yo le mordí. Al parecer una mujer no se puede defender, la mujer se tiene que tumbar y que la maten. En España funciona así. Si no, tú también eres una agresora. Pero fue durante la pandemia, después de que me rompiera las costillas, cuando entré al piso de acogida en Valencia, y de ahí ya fui a parar al piso tutelado de Elche”.

De la violencia de género a la violencia institucional


Después de denunciar la violencia de género a la que había estado sometida, Juliana López consiguió entrar en un piso de protección para víctimas de violencia de género en Elche. En este lugar, dónde ella esperaba poder recuperarse y hacerse fuerte para empezar una nueva vida, se vio sometida a otro infierno:

“Había discriminación. Hubo maltrato psicológico. Era un equipo muy poco preparado. Estaba todo muy mal organizado. Una trabajadora social nos llegó a decir a la cara “A mí no me gusta este trabajo, lo hago por el dinero”. Lo peor era el apoyo psicológico. De hecho, cuando entramos, aunque había una psicóloga, no ejercía con nosotras; así que estuvimos dos semanas sin ningún tipo de atención psicológica y cuando la tuvimos, no fue nada profesional. Temas que eran tratados con la psicóloga dentro de la habitación, las educadores los escuchaban, y luego hacían burla de ellos cuando estábamos en la mesa, riéndose de lo tratado en la terapia. En cuanto a actividades, fueron dos veces las que jugamos al Uno, una vez que salieron con nosotras a caminar, y dos veces que, después de suplicárselo insistentemente, cogieron los coches de la Fundación Diagrama que tenían a su disposición y nos llevaron a la playa”.



La vida de las usuarias en el centro se limitaba a cumplir las normas establecidas en cuanto a horarios, a cocinar -no solo para sí mismas, sino también para las propias educadoras sociales- y a limpiar la casa. No había ningún plan de actividades formativas ni recreativas, de forma que el piso se parecía más a una cárcel que a un proyecto para su recuperación psicológica y reinserción socio-laboral. Juliana López también denuncia que la alimentación que se les ofrecía era deficiente:

“La compra venía hecha, la compra llegaba. El problema es que lo que nos ofrecían no era variado ni equilibrado, la única carne que nos daban era pollo, la comida era casi siempre comida congelada de mucho tiempo: sin nutrientes, sin nada. Había una niña que perdió cinco kilos porque la comida no era la que acostumbraba a comer y no comía. La madre tenía que comprar comida para ella. El personal nos hacía sentir mal si comprábamos comida fuera porque decían que la comida de fuera no podía entrar”.

Otra de las cuestiones que Juliana López relata fue la negligente gestión de dos intentos de suicidio en diferentes momentos.

“Una compañera un día estaba en crisis… y yo me preocupé porque estaba encerrada en la habitación y no contestaba, así que empecé a llamarla desde el patio interior y nada... Como ella no me contestaba, sospeché que ocurría algo y avisé a la educadora: “¿Qué pasa con M? Tenemos que entrar, tenemos que abrir la puerta. No contesta, algo está mal”. No me hicieron caso, pero yo me subí al taburete que había en mi habitación y ví que la lámpara de su habitación se había caído. Ahí supe que de verdad pasaba algo, pero la educadora insistía: “No, déjala tranquila, ella necesita su tiempo…” Yo le decía: “Ella tiene depresión no se la puede dejar con la puerta cerrada, se echa la puerta abajo o lo que haga falta...”Y la educadora seguía: “No, no, ella necesita su tiempo” Y yo: “No y no y no”. Por fin, tras mucho insistirle, abrimos la puerta y en realidad la chica ya estaba toda cortada...Vamos, si una se mata allí, no era problema de ellas. Las trabajadoras pasaban de todo”.

El otro intento de suicidio de otra mujer por suerte tampoco tuvo éxito y, aunque fue presenciado por todas las usuarias, Juliana López cuenta que la coordinadora del piso simplemente dijo: “Venga, todas a dormir que se acabó el problema”.

A pesar de que habían presenciado dos intentos de suicidio en la casa, Juliana López cuenta que nadie se interesó por saber hasta qué punto les había afectado ser testigos de tales sucesos. No se trabajó con ellas para que no les quedaran secuelas psicológicas y que pudieran relajarse o sentirse seguras.

Baja voluntaria del piso de protección


Juliana López entró en aquel piso el 11 de mayo y se dio de baja voluntaria el 20 de julio porque la situación le resultaba “insoportable”. Su malestar era compartido por las 10 usuarias que conoció allí, y con quienes sigue en contacto hasta la actualidad: “Todas hemos salido peor de lo que entramos”, dice Juliana López.

Los trabajadores no aprendían de sus errores y la gestión del piso fue cada vez a peor, hasta que finalmente la Dirección Territorial del Instituto Valenciano de las Mujeres y por la Igualdad de Género supo de algunas de las circunstancias y lo tuvieron que cerrar. Sin embargo, no contentos con haber revictimizado a tantas mujeres, la Fundación Diagrama optó por tratar de echar a las más vulnerables a la calle en lugar de derivarlas: “Las trabajadoras del centro fueron tirando poco a poco a las usuarias a la calle. A una compañera con discapacidad auditiva y que no conoce el idioma, le dijeron que ella y su hija pequeña no podían seguir en el centro y se tuvo que ir. A otra compañera le hicieron igual, y a otra compañera migrante muy joven la quisieron echar argumentando que como había hecho una sustitución de camarera durante un mes, ya tenía dinero para irse. A ella la presionaron hasta que le provocaron un ataque de pánico por el que terminó en el hospital. Encima, al volver la coordinadora le dijo: “Prepara las maletas que te tienes que ir”. La chica se armó de valor y amenazó con llamar a la policía si la echaban, y gracias a eso pudo conseguir que la derivaran a otro centro. Allí ha descubierto que parte del equipo del centro de Elche ya había trabajado ahí, y que los habían echado por incompetentes…”

Estas expulsiones son irregulares y constituyen una infracción, ya que según la Orden de 17 febrero de 2003, de la Conselleria de Bienestar Social, sobre condiciones y requisitos para la autorización de los Centros Especializados para mujeres en situación de riesgo social, y de Registro y Autorización de Funcionamiento de los Servicios y Centros de Acción Social, en la Comunidad Valenciana, la mujer que entra en una vivienda tutelada por violencia de género, tiene derecho a seis meses de estancia prorrogables a otros seis más si no han logrado mejorar su situación. Sin embargo, muchas de las usuarias que siguen en contacto con Juliana López y que fueron expulsadas del centro sin ser derivadas, ni tan siquiera habían cumplido los 6 meses previstos en la mencionada Orden; condición que también constaba en sus contratos.

Cierre por caos y vuelta a empezar

Cuando realizo la entrevista a Juliana López, me informa de que el piso ha sido cerrado después de haber expulsado a todas las mujeres y que se ha vuelto a abrir tiempo después, conservando a algunos “profesionales” del mismo equipo.

Desde el movimiento feminista, queremos denunciar la revictimización que han sufrido estas mujeres por parte del estado, quien deriva en entidades externas que no son feministas

los Servicios que deberían ser públicos; convirtiendo a las mujeres en una moneda de cambio. No se puede tolerar que se dé este trato a mujeres que ya vienen de situaciones de extrema vulnerabilidad. Denunciamos que se haya incurrido en negligencias muy graves provocando una severa revictimización que ha condenando a las mujeres a recurrir de nuevo a sus maltratadores y/o a la prostitución para sobrevivir.


También: “Nos trataban peor que a los perros”. Artículo de Nuria Coronado en el siguiente enlace


Última hora:
El Supremo considera delito de trata la actividad de clubs de carretera donde se ‘esclaviza’ a mujeres extranjeras

El Tribunal Supremo:"no hace falta irse a lugares lejanos para observar la esclavitud del siglo XXI". Está mucho más cerca de lo que imaginamos, en los prostíbulos, en los clubes de carretera, en los que las mujeres son prostituidas y explotadas".

Un paso adelante en el reconocimiento de la prostitución como violencia y esclavitud.
Lo que dice el Tribunal Supremo sobre la prostitución en los clubes de alterne, la esclavitud del siglo XXI, nos recuerda mucho a lo que explica Amelia Tiganus, que los clubes son campos de concentración en nuestras carreteras. Por decencia social y dignidad humana, hay que cerrarlos. #aboliciónprostitución

Más sobre esta noticia en los siguientes enlaces:



El Tribunal Supremo reconoce la existencia del delito de trata con fines de explotación sexual en clubes de alterne de las carreteras españolas, donde mujeres extranjeras son obligadas a prostituirse como "seres cosificados" y en condiciones donde la dignidad humana "carece de la más mínima significación".

Personas a las que, "sin rubor alguno, se compra y se vende entre los distintos establecimientos, mientras tales seres humanos se ven violentados a 'pagar' hasta el billete de ida a su dignidad", reza la sentencia, en la que el Alto Tribunal confirma la pena de cárcel de 39 años y dos meses a los responsables de una organización de trata que obligaba a prostituirse a mujeres nigerianas, algunas de ellas menores de edad, a las que traían de su país engañadas y atemorizadas con vudú.









Sentencia publica en la pagina de la Sexta


El colectivo de mujeres periodistas y fotoperiodistas valencianas LesBeatrius toma la iniciativa de la creación de un jurado formado por mujeres de organizaciones feministas para evaluar las nueve fallas de la Sección Especial de 2019 de Valencia, utilizando el test de Bechdel para analizar los niveles de machismo y sexismo proyectados en las fiestas de las Fallas en Valencia




















La iniciativa del Grupo Socialista llama al Ejecutivo a “seguir luchando decididamente contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual” y que este objetivo se “promueva” a través de “la abolición de la prostitución”. 
En la actualidad, esta explotación se encuentra en una situación de ‘alegalidad’, es decir, no es legal ni ilegal y su ejercicio es libre siempre que sea de forma voluntaria y la persona se quede con el beneficio. Sí está sancionado su “consumo” cuando éste se solicite y ejecute “en zonas de tránsito público, cerca de lugares destinados a su uso por menores (colegios o parques) o en zonas que pueda generar un riesgo para la seguridad vial”, además de la estar penalmente castigado el proxenetismo.


 


Empresas millonarias, tras los representantes de OTRAS, el sindicato de prostitutas que metió el gol a la ministra Valerio

Diario16 publica esta crónica que saca a la luz el verdadero negocio que hay detrás de iniciativas que supuestamente tratan de ayudar a las "profesionales del sexo". (Ver aquí la publicación original)
Por Anna Prats Marín / Ismael López Fauste

El Sindicato OTRAS, acrónimo de Organización de Trabajadoras Sexuales, pasó de ser un nombre desconocido a convertirse en el tema de debate de la mayoría de medios de comunicación. En sus bases y actividad representativa en redes, aparecen varios nombres en común con otra organización que asegura defender los derechos de las prostitutas: la Asociación de Profesionales del Sexo o APROSEX.

Esta organización sin ánimo de lucro, en palabras de su presidenta, Conxa Borrell, estaba ideada “para organizar una red de personas que trabajan en la industria del sexo y crear una plataforma que tenga cierta incidencia política para evitar las tendencias abolicionistas y prohibicionistas”, parece haber dado un paso más y ha constituido, durante el mes de agosto de 2018, el Sindicato OTRAS.


Promotora
Conxa Borrell (Paula VIP), es una de sus caras visibles, pero no la única. Según el BOE, su principal promotor es Joaquín Pedro Donaire Mateos, que es el tesorero de APROSEX e invisible a nivel mediático. Según datos publicados por el periódico ABC, esta persona manejaría la contabilidad del sindicato, igual que ya hacía en APROSEX.
Sus ingresos constan entre otros la mensualidad por afiliada o los 90€ euros por cursos de iniciación a la prostitución.
La promoción de los cursos, sin embargo, pasa del género neutro y del as/os al femenino: “Ser prostituta, hasta ahora se aprendía a base de tener servicios e instruirse sobre la marcha, pero ello ocasiona muchos sustos, disgustos, soledad y en ocasiones tristeza y vergüenza”, explica.
Pues bien, desde APROSEX (Asociación de Profesionales del Sexo) “os queremos , dicen, ofrecer un curso que hará de vosotras, profesionales con mayor sabiduría, con mayor seguridad y que os planteará dudas y preguntas a la vez que solucionaremos muchas de vuestras dudas en el día a día”.


UNA EMPRESA CON 500.000 € ANUALES
Conxa Borrell, directora y representante de APROSEX (Además de representar al sindicato y formar a prostitutas, se presenta como “asesora sexual”), como revela la investigación (y como ya adelantó El Confidencial), era administradora solidaria junto a José Miguel Joaquín Vicente, el tesorero de APROSEX y de OTRAS, de una empresa de fontanería e instalaciones eléctricas.

INFORMÁTICA con 10 MILLONES DE EUROS
En 2011 aparece una nueva empresa con el nombre de SeoEstilo que también es la propietaria de todas las webs que comparten la IP con APROSEX.
Ambas empresas, la de fontanería y la de informática, tienen su sede en Terrassa (Barcelona) según el registro mercantil. SeoEstilo. Además, destacaría por facturar aproximadamente 10 millones de euros, llevando solamente la gestión de 9 páginas web, dos de ellas asociaciones sin ánimo de lucro. Actualmente el último post en la página data de 2011 y gran parte de los enlaces para navegar por la página están caídos.

Esto se suma a la polémica sobre el total de 25.000€ que APROSEX recibió en subvenciones desde 2016 hasta 2018 tanto desde el Ayuntamiento como desde la Diputación de Barcelona según datos extraídos del Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona, según El Plural, durante la alcaldía de Ada Colau.

Leer más en el enlace del artículo


Carmen Calvo pide castigar a proxenetas y a los clientes de prostitución:
"Los prostíbulos son Guantánamos de cercanía"
Carmen Calvo pide castigar a proxenetas y a los clientes de prostitución: "Los prostíbulos son Guantánamos de cercanía" es "muy importante"

Hay que empezar a tomar decisiones "legales y contundentes" para castigar a los proxenetas y a los hombres que van a la prostitución. "Los prostíbulos son Guantánamos de cercanía", ha dicho.

Leer mas: https://www.europapress.es/epsocial/igualdad/noticia-carmen-calvo-pide-castigar-proxenetas-clientes-prostitucion-prostibulos-son-guantanamos-cercania-20180510155802.html?fbclid=IwAR2TtnFyHlj7lefWOG68xQp184sMXvl-k9SOzJ477HR4wtQCzpVm6Tsqp0k

 


Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con la tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget